Como el título de un conocido libro de bolsa, “leones contra gacelas”, el mercado está formado por dos clases de inversores, a saber, los denominados leones o grandes inversores e inversores institucionales y las gacelas, es decir, el inversor de a pié.
Hasta hace unos años, los leones, es decir, los grandes inversores siempre han dominado el mercado, moviéndolo, en muchas ocasiones, a su antojo (sobre todo los mercados más estrechos o con menos volumen de transacciones). A los pequeños inversores tan solo les estaba permitido, en el mejor de los casos, recoger las migajas de la enorme tarta que era el mercado bursátil. Eran los tiempos en los que, en el mejor de los casos, el pequeño inversor, utilizando el teléfono, llamaba a su broker y le daba las órdenes pertinentes de compra y venta de activos. –y eso que, en el peor de los casos, la mayoría de los pequeños inversores daban la orden a su banco el cual, a su vez la transmitía al broker, con lo cual, esta se ejecutaba con 24 o 48 horas de retraso desde que el inversor tomó la decisión de comprar o vender-.
Mientras tanto, el gran inversor tenía a su alcance multitud de mecanismos y herramientas para poder llevar a cabo sus inversiones y, además, una ventaja adicional, tener información de las cotizaciones en tiempo real, lo que le concedía una ventaja añadida a la hora de la toma de decisiones.
Esta ventaja, poco a poco fue perdiéndose cuando, gracias a internet, en principio, los pequeños inversores pudieron acceder, de manera gratuita, a obtener las cotizaciones de los valores bursátiles, con un delay o espera de quince minutos, y finalmente, acceder, mediante el pago de una pequeña cuota, a obtener las cotizaciones en absoluto tiempo real.
Pero no con ello iba a conseguirse la igualdad absoluta de condiciones entre los leones y las gacelas a la hora de contratar activos bursátiles.
Esto era así porque los leones sistematizaban sus inversiones, es decir utilizaban criterios de inversión racionales, basados en estudios estadísticos contrastados y que eran sistematizados mientras que no todos los pequeños inversores utilizaban criterios claros de inversión, guiándose más por la intuición o la opinión de los medios de comunicación de masas –periódicos, televisión, radio, consejos de casas de valores, etc.-.
Con el auge de la informática, los grandes inversores, ayudados de la tecnología, informatizaron los criterios de inversión que utilizaban de forma manual, creando programas informáticos denominados robots o sistemas de trading que llevaban a cabo por sí solos la ejecución de las inversiones. Esta herramienta facilitó enormemente la ejecución de las inversiones de los leones o manos fuertes del mercado. Por una parte les permitía invertir siguiendo un sistema lógico, un método matemático, que, además, había sido previamente testado estadísticamente con las bases de datos históricas existentes de cada valor o índice bursátil. Por otra parte, les permitía lanzar cientos o miles de órdenes de compra y venta a la vez, llegando por ello a abarcar todos los valores del mercado bursátil a un mismo tiempo, diversificando la inversión y, con ello, reduciendo el riesgo de la misma.
En estos últimos años, estos programas informáticos denominados sistemas de trading han empezado a popularizarse, teniendo cada vez más auge en España de la mano de una empresa creadora y comercializadora de software financiero, Abcbolsa.com.
Esta empresa comenzó creando en el año 2000 y comercializando, desde el año 2002, sistemas de trading para contratar derivados financieros, concretamente contratos de futuros de los índices Eurostoxx50 europeo y Dax30 alemán.
A la vista del éxito obtenido, Abcbolsa.com se planteó popularizar aún más los sistemas de trading, con objeto de que estos también puedan llegar a la gran mayoría de pequeños inversores, a fin de que los mismos se beneficien de una forma de invertir racional y sistemática. Para ello, durante estos últimos años Abcbolsa.com, con carácter exclusivo en España, ha creado toda una serie de sistemas de trading para acciones del Ibex35, específicos para la compra y venta de acciones del índice ibex35.
El diseño de estas estrategias de inversión automáticas está basado en el análisis técnico, es decir, en métodos de trabajo que hemos utilizado durante mucho tiempo con resultados óptimos. A partir de ahí se han informatizado dichas estrategias, contrastando y analizado, mediante complejos procesos de evaluación y control de riesgo.
Un sistema o estrategia sistematizada tan solo existe cuando se conjugan unas ideas claras que hacen referencia a lo siguiente:
–Cuando hay que comprar. Es decir, cual es el momento idóneo del mercado bursátil para comprar una acción u otro producto bursátil –y que criterio sigo para ello-.
–Cuando hay que vender. Es decir, cual es el momento idóneo del mercado bursátil para vender una acción u otro producto bursátil (o cerrar la compra que mantenía abierta) – y que criterio sigo para ello-.
–Cuando es mejor no operar y permanecer fuera del mercado. Porque una de las cosas que tiene que tener muy clara cualquier inversor es que no siempre hay que estar dentro del mercado. Tendremos que aprovechar para estar dentro del mismo en los momentos en los que es posible obtener beneficio y estar fuera en los momentos en los que este es peligroso y puede hacernos incurrir en pérdidas.
Los sistemas ofrecen unas reglas satisfactorias que suministran señales de compra o de venta inequívoca y reconocible para cualquier inversor.
El inversor puede preguntarse el por qué utilizar este tipo de estrategias informatizadas y allá van algunos argumentos de peso:
El mercado de valores lo forma una masa de individuos con sentimientos y emociones. La experiencia y la capacidad de autocontrol que de ella se deriva, marcan la diferencia entre el inversor neófito y el experimentado, pero, incluso, hasta éste último puede perder los nervios en determinadas circunstancias extremas.
Dos son, principalmente los sentimientos que interactúan sobre todos los inversores de bolsa, a saber, el miedo y la codicia.
A) El miedo produce pesimismo en el inversor y le impulsa a vender. El miedo puede manifestarse de dos formas:
1º El denominado “mal de altura”. Éste lleva al inversor a liquidar sus posiciones con beneficios al primer síntoma de corrección del mercado, ante el miedo a perder el dinero ganado, llevando normalmente al inversor a tener que volver a recomprar posteriormente los mismos títulos a precios más elevados a los que vendió, y todo ello con el resultado de perder parte de la plusvalía, además de incrementar el gasto en comisiones.
2º El denominado “pánico vendedor” mediante el cual, el inversor, ante una brusca caída del mercado o ante una situación de pesimismo del mismo, tiende a desprenderse de manera impulsiva de todos sus valores a cualquier precio y con una más que segura pérdida.
B) La codicia produce optimismo en el inversor y le impulsa a comprar ante la creencia firme de una ganancia segura. Ello lleva consigo que éste, ante la gran volatilidad existente en el mercado, “se posicione tarde y mal dentro del negocio”, creyendo además que el mercado subirá hasta el infinito –cosa que, evidentemente, nunca ocurre-.
Estos dos factores, miedo y codicia, desaparecen con la utilización de los sistemas automáticos de trading, ya que estos son programas informáticos que, tras un riguroso análisis en tiempo real de las condiciones del mercado en que actúan y, cumplidas las condiciones con las que han sido programados, generan de forma mecánica las correspondientes órdenes de compra y venta.
Las premisas o condiciones que emplea cada sistema automático de trading para su funcionamiento pueden ser múltiples; así pueden utilizarse para su diseño cientos de indicadores bursátiles, estudios matemáticos y estadísticos sobre volumen, volatilidad…..Eso si, siempre habrán sido contrastados y sometidos a múltiples controles de funcionamiento, así como a laboriosos estudios estadísticos utilizando para ello las bases históricas del valor sobre el que invierten. Por ello, seleccionar las condiciones bajo las cuales trabajará un sistema automático de trading es la tarea más ardua a la hora de crearlo, ya que del resultado de su elección dependerá que aquel pueda generar beneficios consistentes a lo largo del tiempo.
Los sistemas automáticos de trading disponen de stops loss o stops de pérdidas que se ejecutan de manera automática ante cambios bruscos del mercado. Su filosofía principal es la de “cortar las pérdidas y dejar correr los beneficios”.
De la misma forma, mediante los sistemas automáticos de trading podemos analizar estadísticamente series históricas de precios de cualquier activo bursátil, aplicándolas a nuestro sistema automático de trading y comprobando si la estrategia de inversión es adecuada.
Asimismo al utilizar distintos sistemas de trading en la misma cuenta se conseguimos diversificar el riesgo de nuestra inversión al poder utilizarlos en acciones distintas. Unos sistemas operan en un horario distinto de otros, con métodos de inversión diferentes con distintos niveles de stop loss y en valores también distintos. De esta forma si un sistema pierde en una sesión, otro de los activados en la cuenta gana y se compensan entre si.
Todo inversor conoce los riesgos de la bolsa pero abcbolsa.com mantiene que la inversión en sistemas de trading que han tenido beneficios en el pasado, es una forma inteligente y racional de invertir su dinero, frente a la inversión basada en la mera intuición del inversor o de la información que le llega desde los distintos medios de comunicación, pero advierte que la inversión en bolsa implica asumir riesgos con los que se puede incurrir en pérdidas.
Por último, este tipo de robots o programas para la compraventa bursátil descargan al inversor del monótono trabajo de estar pendiente de su inversión. Los programas se hallan instalados en los servidores de un broker desde donde, de manera automática lanzan las órdenes de compra y venta al mercado. Ello no obstante el buen funcionamiento de dichos programas se halla vigilado y supervisado de manera continúa por el broker en cuya plataforma se hallan instalados. Este, amén de supervisar el buen funcionamiento de los mismos, mantendrá informado, en tiempo real, al inversor del estado de su inversión, pudiendo acceder el mismo en cualquier momento al estado de su cuenta desde Internet.

ACCIONES DE EMPRESAS QUE COTIZAN EN EL IBEX35 SOBRE LAS QUE PUEDE INVERTIRSE ACTUALMENTE UTILIZANDO SISTEMAS AUTOMÁTICOS DE TRADING DE ABCBOLSA.COM:
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